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Apertura de Crédito

Cuando solicitamos y obtenemos un crédito, por lo general ya hemos planeado el destino de esa suma de dinero. De igual manera debemos planificar cómo y dónde solicitaremos el préstamo personal, hipotecario o de cualquier otro tipo. Una vez que tengamos en claro estos ítems estaremos listos para enfrentarnos con la apertura de crédito.

La apertura de crédito se relaciona con el momento en que la entidad financiera elegida pone la suma de dinero solicitada a disposición del solicitante para que pueda usarla en cuanto se acredite en la cuenta bancaria elegida para tal fin.

Todos estos pasos llevan a un mismo fin: la apertura de crédito que en realidad termina siendo un contrato que especifica que una entidad financiera le otorgará un crédito específico a un usuario y que éste lo devolverá de acuerdo con los detalles incluidos en el acuerdo de apertura.

La apertura de crédito se aplica a diferentes tipos de préstamos según lo mencionado anteriormente, en consecuencia, las comisiones e intereses también varían. Afortunadamente, la apertura de crédito esta regulada por la ley comercial, lo que significa que esta práctica es segura en el momento de su instrumentación.

Sin embargo, en algunas entidades financieras la apertura de crédito es sólo la promesa de préstamo lo que incluye todo el estudio preliminar antes de la otorgación del mismo. Esto significa que en el banco se abre un expediente especial para cada cliente donde se incluyen todos los documentos requeridos para solicitar un préstamo y luego se analiza la situación particular del solicitante para dar el verdecito final.

En general la apertura de crédito no necesita ninguna formalidad más que involucre la certificación de firmas o cualquier otra acción legal similar. Como es un acuerdo de voluntades comienza a regir en el momento que se crea. Ambas partes tiene derechos y obligaciones: la entidad financiera de otorgar el crédito en caso de que el solicitante esté en condiciones de recibirlo, y el usuario de devolverlo según lo acordado en el contrato de crédito.

Una vez que la entidad financiera ha dado una respuesta afirmativa, el solicitante está en condiciones de reclamar su crédito. De la misma manera, el banco reclamará al solicitante el monto adeudado cada vez en la forma acordada (generalmente en cierta cantidad de cuotas).

La apertura de crédito en sí misma también tiene diferentes formatos, pero esto dependerá de cómo el cliente utilizará el crédito. Por ejemplo, se puede realizar la apertura de crédito a través de una cuenta corriente, con garantía, a favor de terceros, etc.

Naturalmente, la apertura de crédito es el paso inicial para un hecho de mayor importancia que en el caso del cliente será el poder concretar lo que ha planeado realizar con el dinero que obtiene a través del préstamo y para el banco poder hacer un buen negocio que le traerá un beneficio económico y un cliente satisfecho. La apertura de crédito, como su nombre lo indica, es el principio de otras transacciones financieras. Todo dependerá del buen comportamiento financiero de las dos partes involucradas.